Ensenanzas Sociales Catolicas

Las enseñanzas sociales católicas hablan de una serie de doctrinas de la iglesia y documentos oficiales que articulan el mensaje social del Evangelio y conforman los fundamentos sobre cómo los católicos debieran conducir sus vidas a nivel político, económico y cultural. Las enseñanzas sociales católicas son fundamentales para la visión cristiana de una sociedad en la cual todos los seres humanos, especialmente los de escasos recursos, tengan una oportunidad equitativa de alcanzar su máximo potencial.

Nuestro deber moral para con nuestro prójimo es evidente en las palabras de Jesucristo: "Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí." (Mateo 25:40). Igualmente nuestro compromiso político a las enseñanzas sociales católicas se ve reflejado en nuestro apoyo a políticas que promueven y protegen el Bien Común por encima de los intereses limitados de unos cuantos.

Temas de las Enseñanzas Sociales Católicas

La Dignidad del Ser Humano

La iglesia católica cree que cada vida humana, sea jóven o anciana, culpable o inocente, nacida o no, es igualmente preciosa y sagrada. Esta creencia es base de todos los principios y elementos de la enseñanza social.

El Bien Común y la Comunidad

-Los seres humanos-declaró Kenneth R. Himes O.F.M. en su libro “Respuestas a 101 preguntas sobre las enseñanzas sociales católicas”-sólo florecen verdaderamente en el contexto de una comunidad.- Los seres humanos sólo logran su verdadero potencial si trabajan para promover y proteger el bienestar de la sociedad en su totalidad. Nuestra obligación de amar a nuestro prójimo no es sólo un compromiso individual: requiere asumir una responsabilidad social más amplia.

La Opción Preferencial por el Pobre

La fortaleza de una sociedad se mide por el más débil de sus miembros. La única manera de fomentar el bien común es trabajando juntos para mejorar radicalmente la situación de los pobres y los vulnerables en nuestra sociedad. Estamos llamados a basar tanto nuestras selecciones individuales, así como nuestras decisiones sobre políticas sociales, en la manera en la que éstas afectan a los pobres.

Derechos y Responsabilidades

Cada ser humano tiene el derecho fundamental a elementos básicos como alimento, techo, vestimenta, atención médica, educación y empleo. Una sociedad solamente puede promover completamente la dignidad humana logrando implementar todos y cada uno de estos elementos a nivel colectivo. La Iglesia establece que no podemos dividir nuestra atención promoviendo solamente la responsabilidad individual o los derechos humanos colectivos. Ambos son necesarios y uno no puede existir sin el otro. No debemos ser responsables sólo por nosotros o por nuestras familias.

El Lugar del Gobierno y su Papel Subsidiario

El gobierno o el estado, tiene en su esencia una función moral positiva. Es un instrumento para promover la dignidad humana, los derechos humanos y el bien común. Su misión es trabajar para el beneficio de todos. Por lo tanto todas las personas tienen el derecho y la responsabilidad de participar en las instituciones políticas. Las funciones del gobierno sólo debieran ser ejercidas al nivel más básico posible, siempre y cuando éstas se ejerzan adecuadamente.

Justicia Económica

La economía debiera servir a la gente, y no al revés. Todos los trabajadores tienen derecho a organizarse y a sindicalizarse. También tienen derecho a un salario justo, un ambiente de trabajo seguro y acceso a un trabajo productivo. Y aunque las personas tienen un derecho básico a una iniciativa económica y propiedad privada, este derecho tiene límites. Ningún individuo debiera acumular riqueza excesiva cuando otros carecen de las cosas más básicas para sobrevivir.

Mayordomía de la Creación de Dios

La protección del planeta es un requisito de nuestra fe. Los bienes de la tierra son un regalo de Dios, y son para el beneficio de todos. La tradición católica insiste que mostremos respeto por el Creador a través de nuestra mayordomía de la creación, una mayordomía que asegura que conservemos los bosques, mantengamos los recursos acuíferos limpios, cuidemos las especies salvajes y protejamos su ambiente natural.

Promover la Paz y el Desarmamento

La promoción de la paz es un requisito de nuestra fe. El fruto de la justicia, la paz depende del orden correcto entre los seres humanos. El reto de la paz nos llama a oponernos a la guerra, el conflicto nuclear, armas de destrucción masiva, y la carrera armamentista. También pide que nos opongamos a la injusticia económica y a la corrupción, ambas conocidas como frecuentes causas de resentimiento, intranquilidad y choques civiles.

Participación

Todas las personas tienen el derecho y la obligación de participar en la vida económica, política y cultural de la sociedad, y debiera asegurárseles este derecho. La dignidad humana lo requiere, la justicia lo exige. El bien común no puede ser promovido o logrado sin la participación, lo cual convierte en algo fundamentalmente erróneo el excluír a cualquier persona o grupo de dicha participación, aunque sea de manera mínima en la sociedad.

Solidaridad Global y Desarrollo

Sobre todo, somos una familia humana. Las enseñanzas católicas proclaman que con todo y nuestras diferencias de nacionalidad, raza, étnica, económica e ideológica tenemos una obligación global de amar a nuestros semejantes y trabajar por la justicia. También tenemos la obligación de trabajar por un desarrollo justo, parejo y equitativo para el mundo, donde ninguna sociedad sea beneficiada materialmente por encima de otras, y donde ninguna sociedad se deje, literalmente, en el polvo.