Justicia Económica

La economía debiera servir a la gente, y no al revés. Todos los trabajadores tienen derecho a organizarse y a sindicalizarse. También tienen derecho a un salario justo, un ambiente de trabajo seguro y acceso a un trabajo productivo. Y aunque las personas tienen un derecho básico a una iniciativa económica y propiedad privada, este derecho tiene límites. Ningún individuo debiera acumular riqueza excesiva cuando otros carecen de las cosas más básicas para sobrevivir.

“Existen necesidades y bienes comunes que no pueden ser satisfechos a través del sistema de oferta-demanda. Es el deber del estado y de toda la sociedad el defenderlos. Una idolatría exclusiva por el mercado no llevará a cabo todo lo que necesita hacerse.”

- Centesimus Annus (Donders)
El Primer Centenario
Juan Pablo II, 1991