Promover la Paz y el Desarmamento

La promoción de la paz es un requisito de nuestra fe. El fruto de la justicia, la paz depende del orden correcto entre los seres humanos. El reto de la paz nos llama a oponernos a la guerra, el conflicto nuclear, armas de destrucción masiva, y la carrera armamentista. También pide que nos opongamos a la injusticia económica y a la corrupción, ambas conocidas como frecuentes causas de resentimiento, intranquilidad y choques civiles.

“La paz no se limita a la ausencia de la guerra. Tampoco puede reducirse solamente al mantenimiento de un equilibrio de poderes entre enemigos. Tampoco se logra a través de una dictadura. En cambio, es justa y apropiadamente llamada ’una empresa de paz’ (Is. 32:7). La paz resulta de la armonía construída en la sociedad humana por su fundador divino, y actualizada por los humanos sedientos de incluso más justicia.”

- Gaudium et Spes:
Constitución Pastoral de la Iglesia en el Mundo Actual
Concilio Vaticano Segundo, 1965